Nuestro proyecto surge de la observación, la formación continuada en la etapa prenatal, perinatal y primera infancia, el tiempo compartido y convivido con distintos profesionales de países y ciudades diferentes, con niveles de desarrollo variados, y cada una de las experiencias que han ido despertando nuestra motivación por la intervención y valoración más tempranas y meticulosas.  Pero además, nace junto a la realidad de la jornada diaria laboral, en la cual encontramos la necesidad de evitar la derivación tardía o inexistente a los centros de Atención Temprana, trabajando con fuerza y conocimiento hacia la detección y atención oportunas, con la mirada en la prevención.   Según los conocimientos actuales sobre la plasticidad cerebral, parecería lógico pensar en el inicio temprano de los tratamientos  pertinentes, pero no es posible sin una detección precoz y derivación oportuna a los servicios de Atención       Temprana, y es aquí donde observamos carencias, y donde crece la tardanza en la intervención y aumentan  las dificultades en la infancia y su familia. Además, nos han inspirado en el camino la apreciación y expresión de aquellos padres que un día recibieron la noticia de que su hijo/a tenía una discapacidad congénita, y rápidamente, ellos sí fueron derivados a Atención Temprana y acompañados por profesionales cualificados y humanos durante la primera infancia del niño/a. Ellos sí pueden hoy valorar la importancia de este acompañamiento oportuno, de la contención recibida y la estimulación y orientaciones en el camino, al igual que implicarse con aquellas familias que no conocen, pero perciben que a su hijo le puede ocurrir algo. Por último, y como agua que ha regado este árbol para que germinara, encontramos a diferentes profesionales y amigos, con un agradecimiento especial hacia Delia, médico neonatóloga y bella persona que hoy nos acompaña en el camino, y respetó desde el principio este sueño, y también a otros médicos de diferentes especialidades, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y psicomotricistas principalmente, que han compartido sus riquezas para que hoy, nuestro proyecto, pudiera crecer con confianza, tesón y fuerza en nuestra tierra.   Nace así La Mirada de Lluna, donde desde la OBSERVACIÓN y la ESCUCHA GLOBAL, llevamos a cabo una valoración minuciosa y, planteamos la intervención temprana, no únicamente sobre el niño, ni más concretamente, sobre el área motora del niño, sino desde el acompañamiento a la familia junto al niño y en relación a su entorno más inmediato. Un trabajo que comienza con la facilitación de creación de vínculos afectivos seguros y saludables entre el/los bebés y los padres, que continúa desde la escucha, vibra desde el contacto, sigue con la contención, alcanza el acople tónico-emocional, favorece el desarrollo psicomotor del niño, fomenta su autonomía y su identidad y previene la disfunción y/o la patología acompañando a la familia en su camino con calidad de vida. Nos alarmamos cuando leemos o escuchamos noticias y tomamos conciencia de las dificultades sociales que predominan en la actualidad, de la falta de recursos económicos para la educación y la sanidad, del fracaso escolar, de los conflictos y la delincuencia…pero no damos valor a la medicina al alcance de todos, a la medicina de la prevención, la importante repercusión de la educación prenatal, la conciencia durante el embarazo y la maternidad, el momento del nacimiento y el desarrollo del primer año del ser, como regalo para toda la vida individual, y social.
Nos alarmamos cuando leemos o escuchamos noticias y tomamos conciencia de las dificultades sociales que predominan en la actualidad, de la falta de recursos económicos para la educación y la sanidad, del fracaso escolar, de los conflictos y la delincuencia…pero no damos valor a la medicina al alcance de todos, a la medicina de la prevención, la importante repercusión de la educación prenatal, la conciencia durante el embarazo y la maternidad, el momento del nacimiento y el desarrollo del primer año del ser, como regalo para toda la vida individual, y social.
Un trabajo que comienza con la facilitación de creación de vínculos afectivos seguros y saludables entre el/los bebés y los padres, que continúa desde la escucha, vibra desde el contacto, sigue con la contención, alcanza el acople tónico-emocional, favorece el desarrollo psicomotor del niño, fomenta su autonomía y su identidad y previene la disfunción y/o la patología acompañando a la familia en su camino con calidad de vida.
Nace así La Mirada de Lluna, donde desde la OBSERVACIÓN y la ESCUCHA GLOBAL, llevamos a cabo una valoración minuciosa y, planteamos la intervención temprana, no únicamente sobre el niño, ni más concretamente, sobre el área motora del niño, sino desde el acompañamiento a la familia junto al niño y en relación a su entorno más inmediato.
Por último, y como agua que ha regado este árbol para que germinara, encontramos a diferentes profesionales y amigos, con un agradecimiento especial hacia Delia, médico neonatóloga y bella persona que hoy nos acompaña en el camino, y respetó desde el principio este sueño, y también a otros médicos de diferentes especialidades, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y psicomotricistas principalmente, que han compartido sus riquezas para que hoy, nuestro proyecto, pudiera crecer con confianza, tesón y fuerza en nuestra tierra.
Ellos sí pueden hoy valorar la importancia de este acompañamiento oportuno, de la contención recibida y la estimulación y orientaciones en el camino, al igual que implicarse con aquellas familias que no conocen, pero perciben que a su hijo le puede ocurrir algo.
Además, nos han inspirado en el camino la apreciación y expresión de aquellos padres que un día recibieron la noticia de que su hijo/a tenía una discapacidad congénita, y rápidamente, ellos sí fueron derivados a Atención Temprana y acompañados por profesionales cualificados y humanos durante la primera infancia del niño/a.
Nuestro    proyecto    surge    de    la    observación,    la    formación    continuada    en    la etapa   prenatal,   perinatal   y   primera   infancia,   el   tiempo   compartido   y   convivido con    distintos    profesionales    de    países    y    ciudades    diferentes,    con    niveles    de desarrollo   variados,   y   cada   una   de   las   experiencias   que   han   ido   despertando nuestra     motivación     por     la     intervención      y      valoración      más      tempranas      y   meticulosas.   Pero además, nace junto a la realidad de la jornada diaria laboral, en la cual encontramos la necesidad de evitar la derivación tardía o inexistente a los centros de Atención Temprana, trabajando con fuerza y conocimiento hacia la detección y atención oportunas, con la mirada en la prevención.
Según los conocimientos actuales sobre la plasticidad cerebral, parecería lógico pensar en el inicio temprano de los tratamientos  pertinentes, pero no es posible sin una detección precoz y derivación oportuna a los servicios de Atención       Temprana, y es aquí donde observamos carencias, y donde crece la tardanza en la intervención y aumentan  las dificultades en la infancia y su familia.
¿De donde venimos?
¿De donde venimos?